El siguiente día me desperté tarde. Me dolía un poco la espalda, pero no le di importancia. Desayuné sola. Mi padre bajó las escaleras y se acercó a mi.
- Cielo... tienes que arreglar las cosas con Savannah - dijo.
- ¿Cómo?
- Vete a pasar el día con ella al London Eye.
- Vale, como quieras... - no me apetecía mucho ir, pero acepté.
Subí a mi habitación a vestirme. Bajé y Savannah estaba en el salón, preparada para salir.
- Nelly, lo siento... - dijo de repente.
- ¿Qué? No, lo siento yo...
- No debí haberte gritado así. Y no debí haberte dicho eso sobre McFly... sé lo mucho que te importan, y entiendo que quisieras cumplir tu sueño - sonrió. La abrazé.
Salimos por la puerta y nos montamos en el autobus camino al London Eye.
- Nelly, sabes qué? Ayer estuve buscando fotos de McFly y son monos - dijo.
- ¿Enserio? - me reí.
- Sí, me gusta Harry.
- Jo, no sabes lo que me alegra saber que te gustan, aunque sea un poco - sonreí.
- Bueno, sólo me gusta su físico, las canciones no las he escuchado mucho...
Siempre había querido tener una amiga McFlyer. Parecía que lo estaba empezando a conseguir!
Cuando llegamos al London Eye, bajamos del autobus y fuimos a por un helado.
Entonces, vi algo. Alguien, mejor dicho. Tuve que frotarme los ojos.
- Savannah, Savannah! - susurré.
- ¿Qué...?
- Es Danny! - le dije intentando no gritar. Le teniamos a unos 20 metros. No me lo creía hasta que nos acercamos un poco más. Entonces ví que sí que era él. ''Amo Londres'', pensé en ese momento. Nos acercamos a él poco a poco. Iba con una gorra y con gafas, parecía que no quería que le reconociesen. Pero a mí no se me iba a escapar por muy disfrazado que fuera, há! Estaba con Georgia, su novia. Nos acercamos a él.
- Eem.. aah.. - no me salían las palabras, obvio.
- Quiere pedirte que te saques una foto con ella - dijo Savannah, intentando ayudarme.
- Oh, claro! ven aquí guapa - dijo mientras abría los brazos para que me acercase a él.
Me puse a su lado, me agarró del hombro y yo le cogí por la cintura. Oh dios, estaba pegada a Jones, a Danny Jones. Cuando sacó la foto, me tranquilizé y por fin pude hablar.
- Gracias, gracias de verdad - le dije mientras sonreía.
- De nada! ¿Cómo te llamas? - me preguntó.
- Nelly, y tu? ...pero qué estoy diciendo, como si no lo supiera... - me reí. Se rió.
- Qué graciosa, haha.
De repente, Savannah se empezó a marear. Estaba pálida, se sentía mal. Se sentó en un banco, mientras Danny la observaba.
- ¿Estás bien? - le preguntó. Qué majo, se preocupaba por alguien que acababa de conocer.
- No, me duele la cabeza, veo borroso y me estoy mareando... - contestó Savannah.
- Oh, enserio? Ven, te llevaremos a nuestra casa para que te vea Giovanna, que entiende de estas cosas - dijo Danny.
- No hace falta enserio, se me pasará...
- Naaah, veniros! además, seguro que a Nelly le gustará conocer al resto de los chicos - me guiñó un ojo y yo asentí.
¿Iba a ir a la casa en la que vivían mis cuatro chicos favoritos? Eso ya si que NO podía ser real. Pero lo era. Y yo, como siempre, no me lo podía creer. Intenté parecer lo más normal posible, no quería parecer una fan loca.
Nos metimos en su coche. Danny iba conduciendo, con Georgia a su lado (por cierto, una chica muy maja, no me la imaginaba así), y yo iba detrás con Savannah. Ella ya se sentía mejor, pero no dijo nada, sabía que yo me moría por ir a la casa de ellos. Danny puso música. ''This contagious chemistry is killing me...'' You Me At Six. Me encantaban. Cuando llegamos, ví a Harry en una ventana saludando. Salí del coche y le saludé muy sonriente. Seguramente se preguntaría qué haciamos nosotras en el coche de Danny. Entramos en la casa, Tom abrió la puerta.
- Hola!... ¿nuevas amigas, Danny? - preguntó mientras sonreía.
- Haha sí, son fans. Pero majas, eh? De las majas - Se rió.
- Oh, entonces las dejo pasar - Se rió y entramos adentro.
Harry bajó.
- Hola! he oído que sois fans... encantado de conoceros! - nos dijo mientras nos daba un abrazo a cada una.
Giovanna bajó y preguntó a Savannah qué tal se encontraba. Afortunadamente, se encontraba mucho mejor. Dougie no estaba.
- ¿Donde está Dougie...? - pregunté a Danny.
- Habrá ido a dar una vuelta, enseguida volverá, no te preocupes - sonrió.
Al de 15 minutos, Dougie entró por la puerta. Se me quedó mirando. Tenía los ojos como platos. Empezé a intimidarme, ¿por qué me miraba así? Me miraba como si ya me conociese o algo parecido. Sin desviar su mirada, subió a su habitación rapidamente. ¿Qué le pasaba? ¿Qué le había hecho yo? No entendía nada. Absolutamente nada.
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